Nuestra Vicepresidente, Presidente de FOCAVA y Secretaria de la Mujer en CEPBA, Maria Eugenia Ruiz particpó en el Politécnico de Berazategui, junto a estudiantes, docentes y jueces de una loable iniciativa para prevenir delitos y generar conciencia en la comunidad la actividad, parte del programa «Los Jueces van a la escuela» de la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires, busca promover valores y fomentar un cambio social en el entorno escolar.

Estudiantes, acompañados por la docente Marcela Crespo, han llevado a cabo la creación de flyers, criptogramas y videos destinados a concienciar sobre la importancia de la seguridad y la prevención del delito. En un encuentro convocado por la Comisión de Promoción de Derechos, la Dra. Gladys Krasuk y el Dr. Elbio Rampos, titulares de juzgados relacionados con responsabilidad penal juvenil, compartieron con los alumnos las herramientas disponibles para un acceso justo a la justicia.
La Fundación Pro Buenos Aires, a través de su programa Vinculando, continúa impulsando la formación de los alumnos de escuelas técnicas al facilitar sus prácticas profesionalizantes en empresas, cooperativas y organizaciones no gubernamentales. Esta colaboración, en la que nuestra vicepresidente desempeña un papel crucial, fortalece los lazos con las escuelas técnicas y con el sistema de justicia provincial, en línea con el compromiso de la fundación de promover un empleo inclusivo y sin violencia.
Este esfuerzo conjunto tiene como objetivo no solo prevenir delitos, sino también inspirar un cambio de paradigma en los jóvenes, impulsando un impacto social positivo y duradero en la comunidad.
Sobre el programa Los Jueces van a la escuela
Por Hilda Kogan (*)
Desde comienzos de 2006 la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires a través del Instituto de Estudios Judiciales y junto a la Dirección General de Cultura y Educación lleva adelante el programa “Los Jueces van a la escuela”.
El mismo tiene como objetivo principal acercar a los alumnos del nivel secundario a la problemática del sistema judicial y los encargados de impartir justicia. En el año 1984, la poca o ninguna confianza en la Justicia era del orden del 42%, siendo conjuntamente con el Congreso y el sistema de enseñanza las únicas instituciones que tenían un nivel de confianza que superaba el 50%. En 1991 la desconfianza en la justicia llegaba al 75%, en 1997 al 88% y en la actualidad supera el 90%. De esta forma, la iniciativa surgió por la creencia de que es necesario recrear la confianza en las instituciones vitales de un sistema democrático. Y fundamentalmente recrear la confianza en la institución Justicia. Para ello, se ha elegido comenzar el Programa en el medio educativo. La tarea consiste en la visita de jueces y representantes de la justicia a las escuelas secundarias para mostrar a los alumnos el funcionamiento del sistema judicial. “Los Jueces van a la escuela” pretende hacer conocer cómo está estructurado el Poder Judicial, quiénes lo conforman, qué temas se tratan en la justicia, en qué consiste el trabajo de los jueces, qué hacen y quiénes son. Se ofrece a cada grupo un caso hipotético para que se puedan ubicar en el rol de un juez y tomen decisiones. Los casos seleccionados trabajan sobre problemáticas afines a las edades de los alumnos para que el grupo pueda sentir identificación con los problemas a resolver.
En el mismo planteo y resolución del caso los alumnos reconocen distintas perspectivas del problema y conocen, a través de los miembros del Poder Judicial, que existen diferentes posibilidades de solución y también distintas formas de comportarse en relación a cuestiones que ellos mismos pueden protagonizar o en las que pueden resultar espectadores. Esto implica el reconocimiento de sus propios derechos y obligaciones, al mismo tiempo que provoca reflexiones sobre esas expectativas que esperan que sean resueltas por la justicia de forma satisfactoria para ellos y no de acuerdo a derecho.
Se espera entonces, que esta tarea fortalezca el valor de la “justicia”, para que ocupe un rol preponderante en sus actos, en sus conductas y en la evaluación y posterior juzgamiento de las decisiones judiciales. De esta forma, el objetivo final de la actividad es resaltar que, no por ser adversa una
decisión es injusta, y que no toda decisión que parezca injusta para algunos, lo es para todos.
(*) Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires.
Directora del Instituto de Estudios Judiciales.